Si algo vale la pena es… Amamantar

Hoy queremos compartir con ustedes la historia de Nailette Romero, quien es mamá de Laia (tres años) y de Elías (6 meses). Cuando escribió este relato para compartirlo con nosotras aún amamantaba a Laia,y así lo hizo hasta que cumplió dos años y cuatro meses, momento en que supo que estaba embarazada de nuevo. Aunque sabía que podía continuar amamantando durante su embarazo, sentía que ambas estaban listas para dar el paso hacia el destete y como ella misma dijo también quería un descanso antes de volver a empezar. Hoy en día ya tuvo su segundo bebé y lo ha amamantado exclusivamente con mucho éxito.

Esto nos cuenta Nailette:

Como toda experiencia que vale la pena relatar, ya sea para dar ánimo a otras mamás, contrastar experiencias o para añadir un toque de realidad, es importante visualizarla en un antes, durante y después…

Antes de amamantarcomo mamá primeriza decidí prepararme para la llegada de mi bebé, hice mi curso prenatal, compré todos los dispositivos recomendados y escuché miles de consejos sobre la lactancia, pues tenía la firme convicción de que daría el mejor alimento que mi bebé podría tener; al fin llegó el momento esperado, durante el nacimiento tuve a mi lado a una maravillosa doula que me acompañó en todo el proceso y garantizó que pudiera amamantar lo antes posible, lo cual sin duda allanó el camino de un  proceso que tan sólo iniciaba, sin embargo creo que nada me pudo preparar para lo que vendría después.

Durante el proceso amamantarsiempre escuché que con la lactancia daría más que alimento, daría apego, calor, cercanía, seguridad y amor, pero nunca me dijeron que también entregaría lágrimas de dolor, dosis elevadas de paciencia, resistencia y en ocasiones hasta grietas y pezones rotos, realmente además de ser el mejor alimento posible, para mi amamantar fue un acto de amor en si mismo. Fue muy difícil al principio, doloroso y agotador, tener los pechos rotos y permanecer en vela durante la mayor parte del día y de la noche, no fue nada sencillo, pero una vez que mi bebé y yo comenzamos a conocernos todo se volvió más fácil; en ese momento fue clave para mi buscar la asesoría de una especialista, que me ayudó a corregir postura y sobre todo a tener confianza en mí misma, a sentirme capaz de hacer frente a aquello tan nuevo y que exigía tanto de mí.

“Después” de amamantar…mi bebé ya tiene 2 años y aún le doy pecho, creo que esta experiencia ha cambiado mi vida, me ha trasformado como mujer y me ha demostrado de lo que soy capaz, siempre escucho decir que todo este proceso pasa y se nos olvida, la verdad difiero de eso, yo recuerdo aún el dolor de las madrugadas, la diferencia está en que una vez que mamá-bebé se conocen y todo comienza a tornarse más sencillo, te das cuenta que vale por completo la pena.

Para mí, amamantar será de las cosas más difíciles que me ha tocado hacer y lo haría otra vez, mil veces más.

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