Los padres son pieza clave cuando hablamos de Lactancia Materna

A propósito que recientemente fue el Día del Padre queremos compartir el testimonio de un papá. Definitivamente contar con el apoyo de los papás hace que la experiencia de amamantar sea mucho más plácida y se convierta en una experiencia familiar gratificante para todos. Por esto es importante que las parejas se informen y preparen desde el embarazo. La lactancia es un asunto de la familia, no sólo de las mujeres. Así que felicitamos a todos los padres por su día y los invitamos a formar parte activa en el maravilloso proceso de la lactancia materna, perdérselo es una pena!

Experiencia de un papá al “amamantar” Por: Gustavo García

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¿Cuál es el problema de amamantar? El único problema con eso es que los hombres no podemos hacerlo. Quizás sea de esas cosas que uno experimenta un momento y con dos días ya has vivido la experiencia y se te pasa la emoción; entiendo que luego cansa, es agotador y demandante; quizás es muy probable que los hombres no estemos hechos para eso… Sin embargo, la primera reflexión es que lamentablemente nosotros no podemos hacerlo. Creo que para cualquiera que ha tenido un bebé en brazos y le ha tocado alimentarlo está claro que no existe mejor experiencia que vivir el éxtasis que ese alimento genera en el bebé, mientras te mira directo a tus ojos con sus ojos abiertos y quizás hasta te vaya tocando y acariciando la cara mientras lo hace. Si además le sumamos el hecho de que ese alimento sale de tu pecho la sensación debe ser única e increíble. Es una lástima no poder vivirlo.

¿Entonces qué nos queda? Nos queda apoyar a mamá. Yo traté de hacerlo. Lo difícil de esta tarea es que nos toca hacerlo en un momento en que hormonalmente las madres están “difíciles”. Hay que transmitirles mucha confianza y reconocer la importancia de la labor que realizan. Eventualmente hay que tomarse un tiempo para sólo sentarse a su lado y disfrutar del momento, juntos. Yo no sé a los demás, pero en mi caso ver a la mamá en plena faena con Laia me significaba una sensación de que “todo en casa estaba bien”, “todo marchaba perfectamente” porque al final allí estaban seguros nuestra hija y mi esposa, amándose, estando juntas. Si ellas estaban siempre conectadas así todo marcharía muy bien en la familia. Años más tarde te das cuenta de que eso es siempre así y de que ese vínculo que forman durante la lactancia es probablemente para siempre.

¿Seguro no hay ningún otro problema con amamantar? Sí, hay algo más, algo muy duro para quien ve los toros desde la barrera, el destete. Sé que es difícil para las madres, pero como decía antes el asunto debe cansar y llega un momento en que ese cansancio puede ser el motor para que las madres decidan comenzar ese proceso. Mi esposa decidió hacerlo cuando Laia tenía dos años y cuatro meses (qué mérito por cierto). Sin embargo, a nosotros nos toca verlo. Laia en las noches volteaba a donde estaba yo y me decía “papi, dile a mami que quiero pechito”. Cuando uno es padre primerizo hay dos cosas que te hacen llorar, la primera es cuando oyes el latido del corazón de tu hijo durante el eco y la segunda es presenciar la ruptura de ese vínculo… Supongo que para uno es más sencillo pensar que aquello debería continuar para siempre. Qué sencillas son las cosas cuando no nos toca directamente asumirlas.

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